Se sobreentiende que cualquier tipo de dictadura (derechas en España, izquierdas en Cuba, China, etc.) va encontra de todos los principios del liberalismo; Libertad de expresion, libertad economica, libertad asociacion, etc. , pero quiero hacer analizar España para destapar la ignorancia de muchisima gente.
Franco era intervencionista y proteccionista,
por eso se le tacha que realmente era socialista. Alguno todavía se pregunta por qué se dice eso?
Creó el Instituto Nacional de Industria a través del cual el Estado controlaba numerosísimas empresas: Renfe, Iberia, Aviaco, Ensidesa (acero), Seat, Astilleros Españoles, Hunosa (carbón), Inespal (aluminio), Iveco (camiones), Endesa, ENCE (celusosas) , Enfersa (fertilizantes) ...
Creó el subsidio de desempleo en 1961.
Mantuvo o creó los siguientes monopolios: televisión, petróleo, teléfono, fósforo, tabaco,...
Tuvo una amplia banca pública: Banco Exterior, Banco de Crédito Industrial, Caja Postal,...
Creó unas relaciones laborales absolutamente rígidas (indemnizaciones por despido carisimas y y procesos burocraticos lentisimos)
Todo empezó por un registro en el facebook, aconsejado por colegas para comunicarme a traves de ese portal con mi grupo de amigos. Al perder la cuenta skype de un contacto en el extranjero, solo me quedaba la posibiladad de mandarle un mensaje a traves del dichoso facebook. Aí es cuando me di cuenta: y porque no creo mi propia pagina? dicho y hecho, ese mismo dia, me puse manos a la obra y ahora tengo mi "diario" particular. jajaja Me motivé! un abrazo a todos!
ACLARACION PARA LA OBSERVACION DEL CONTENIDO DE UN TEMA: CUANDO HAYAS LLEGADO A LA ULTIMA IMAGEN O COMENTARIO, PINCHA SOBRE "ENTRADAS ANTIGUAS" PARA PASAR DE PAGINA Y SEGUIR OJEANDO SOBRE EL TEMA SELECCIONADO.
Mostrando entradas con la etiqueta -ANTILIBERALES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta -ANTILIBERALES. Mostrar todas las entradas
jueves, 5 de marzo de 2009
socialdemocracia
Los países mas representativos socialistas que han existido son la antigua Unión Soviética y sus países satélites del este de Europa, la China comunista y sus satélites, Cuba y muy importante también, la Alemania Nazi. Mises explica que la Alemania Nazi era un estado socialista por virtud de la existencia de “multitud de controles de precios y las escasez que provocan”. Como respuesta a la existencia de escaseces y el caos económico que las acompaña, el gobierno toma el control de las decisiones fundamentales que atañen a la producción, tales como qué es lo que se produce, en qué cantidades, con qué métodos, y quién consume el producto. Mises llama a ese socialismo, modelo de socialismo alemán o nazi, para distinguirlo del socialismo de los soviéticos, en el que todos los medios de producción están nacionalizados y al que llama modelo de socialismo ruso o bolchevique.
El modelo de socialismo alemán es engañoso y a menudo se confunde con el capitalismo porque mantiene la apariencia exterior de propiedad privada de los medios de producción y por tanto de capitalismo. Sin embargo, bajo el estilo nazi de socialismo, la propiedad privada existe como nombre solamente. El poder de tomar todas las decisiones fundamentales, que es la esencia de la propiedad, está en las manos del gobierno y es ejercido por el gobierno. El modelo de socialismo alemán o nazi es un socialismo de facto.
La política que consiste en evitar férreamente el intervencionismo es la política del laissez-faire, que se puede entender muy sencillamente como: si una acción no representa el inicio de la fuerza física, el gobierno debe mantenerse al margen, es decir, no intervenir
Un vicio capital del intervencionismo es que tiende a crecer. En palabras de Mises “Intervención anterior engendra intervención posterior.” Por ejemplo, el gobierno impone controles en el precio del alquiler. El resultado es que los inversores privados no quieren construir vivienda de alquiler, porque no es rentable. En lugar de revocar los controles en el precio del alquiler, el gobierno se embarca en la tarea de construir vivienda de protección oficial, y asegura que el mercado libre ha fracasado.
O impone regulación en las tarifas ferroviarias y al mismo tiempo infla la oferta de dinero, obliga a las compañías ferroviarias a tratar con los sindicatos y da enormes subsidios para la construcción de autopistas. El resultado: falta de rentabilidad en la industria ferroviaria, inversiones decrecientes y peor calidad de servicio, la suma de todo es otro supuesto fallo del mercado libre y consecuentemente otra supuesta necesidad de nacionalizar otra industria.
El mismo patrón se está repitiendo con respecto a las empresas privadas de electricidad, cuyas tarifas están controladas, mientras la inflación eleva sus costes y se les prohíbe construir instalaciones adicionales para cubrir el crecimiento en la demanda, y a las que luego se les culpa de las carencias de energía.
O el gobierno impone un salario mínimo y una legislación favorable a los sindicatos, subiendo el precio de mercado de los trabajadores y generando paro. Luego se producen grandes quejas alegando que el capitalismo sufre un problema endémico de desempleo, y necesita un sistema de bienestar público y programas gubernamentales de creación de empleo.
O el gobierno impone licencias médicas, que mantienen baja la oferta de médicos e incrementa las tarifas artificialmente, haciendo que ciertos servicios estén fuera del alcance de gente que de otra manera se lo podría permitir. Entonces, en un esfuerzo por aliviar este problema, fomenta los así llamados seguros médicos financiados por la empresa, que tienen el efecto de hacer que el coste de los servicios médicos parezcan gratis para grandes cantidades de trabajadores. Este es un sistema que debe ser entendido no como una clase cualquiera de seguro, sino como una colectivización de los costes de los servicios médicos. Debido a la falta de coste de los servicios médicos para el individuo en este tipo de plan, la demanda tiende a crecer sin límite.
Los médicos tratan de aprovecharse del sistema ordenando más y más exámenes y procedimientos que, pudiendo resultar en beneficio de los pacientes, no los habrían ordenado si supieran que son los mismos pacientes lo que tienen que correr con los gastos sin poder permitírselos. En poco tiempo, los médicos se exponen a demandas por negligencia por no ordenar dichos exámenes e incluso por tener en cuenta la situación financiera de los pacientes. Empiezan a practicar “medicina defensiva”, pidiendo más y más exámenes para protegerse ellos mismos de dichas demandas. Las pólizas de seguros por negligencia crecen más y más.
En este proceso, el coste de la atención sanitaria se eleva fuera del alcance de más y más gente que no tiene lo que se denomina “seguro” médico. Para arreglar este problema, el gobierno establece los programas de “Medicare” y “Medicaid”. El efecto de estos programas es el de aumentar aún más los costes de la asistencia sanitaria y el de llevar a la ruina a cualquiera que esté fuera del sistema de “seguro” médico y que necesite algún tipo de servicios médicos.
Finalmente, para limitar la subida en los costes, el gobierno toma más y más control sobre lo que los médicos y los hospitales pueden hacer y cómo lo hacen. Ese es el estado en el que estamos hoy en cuanto a asistencia sanitaria
El modelo de socialismo alemán es engañoso y a menudo se confunde con el capitalismo porque mantiene la apariencia exterior de propiedad privada de los medios de producción y por tanto de capitalismo. Sin embargo, bajo el estilo nazi de socialismo, la propiedad privada existe como nombre solamente. El poder de tomar todas las decisiones fundamentales, que es la esencia de la propiedad, está en las manos del gobierno y es ejercido por el gobierno. El modelo de socialismo alemán o nazi es un socialismo de facto.
La política que consiste en evitar férreamente el intervencionismo es la política del laissez-faire, que se puede entender muy sencillamente como: si una acción no representa el inicio de la fuerza física, el gobierno debe mantenerse al margen, es decir, no intervenir
Un vicio capital del intervencionismo es que tiende a crecer. En palabras de Mises “Intervención anterior engendra intervención posterior.” Por ejemplo, el gobierno impone controles en el precio del alquiler. El resultado es que los inversores privados no quieren construir vivienda de alquiler, porque no es rentable. En lugar de revocar los controles en el precio del alquiler, el gobierno se embarca en la tarea de construir vivienda de protección oficial, y asegura que el mercado libre ha fracasado.
O impone regulación en las tarifas ferroviarias y al mismo tiempo infla la oferta de dinero, obliga a las compañías ferroviarias a tratar con los sindicatos y da enormes subsidios para la construcción de autopistas. El resultado: falta de rentabilidad en la industria ferroviaria, inversiones decrecientes y peor calidad de servicio, la suma de todo es otro supuesto fallo del mercado libre y consecuentemente otra supuesta necesidad de nacionalizar otra industria.
El mismo patrón se está repitiendo con respecto a las empresas privadas de electricidad, cuyas tarifas están controladas, mientras la inflación eleva sus costes y se les prohíbe construir instalaciones adicionales para cubrir el crecimiento en la demanda, y a las que luego se les culpa de las carencias de energía.
O el gobierno impone un salario mínimo y una legislación favorable a los sindicatos, subiendo el precio de mercado de los trabajadores y generando paro. Luego se producen grandes quejas alegando que el capitalismo sufre un problema endémico de desempleo, y necesita un sistema de bienestar público y programas gubernamentales de creación de empleo.
O el gobierno impone licencias médicas, que mantienen baja la oferta de médicos e incrementa las tarifas artificialmente, haciendo que ciertos servicios estén fuera del alcance de gente que de otra manera se lo podría permitir. Entonces, en un esfuerzo por aliviar este problema, fomenta los así llamados seguros médicos financiados por la empresa, que tienen el efecto de hacer que el coste de los servicios médicos parezcan gratis para grandes cantidades de trabajadores. Este es un sistema que debe ser entendido no como una clase cualquiera de seguro, sino como una colectivización de los costes de los servicios médicos. Debido a la falta de coste de los servicios médicos para el individuo en este tipo de plan, la demanda tiende a crecer sin límite.
Los médicos tratan de aprovecharse del sistema ordenando más y más exámenes y procedimientos que, pudiendo resultar en beneficio de los pacientes, no los habrían ordenado si supieran que son los mismos pacientes lo que tienen que correr con los gastos sin poder permitírselos. En poco tiempo, los médicos se exponen a demandas por negligencia por no ordenar dichos exámenes e incluso por tener en cuenta la situación financiera de los pacientes. Empiezan a practicar “medicina defensiva”, pidiendo más y más exámenes para protegerse ellos mismos de dichas demandas. Las pólizas de seguros por negligencia crecen más y más.
En este proceso, el coste de la atención sanitaria se eleva fuera del alcance de más y más gente que no tiene lo que se denomina “seguro” médico. Para arreglar este problema, el gobierno establece los programas de “Medicare” y “Medicaid”. El efecto de estos programas es el de aumentar aún más los costes de la asistencia sanitaria y el de llevar a la ruina a cualquiera que esté fuera del sistema de “seguro” médico y que necesite algún tipo de servicios médicos.
Finalmente, para limitar la subida en los costes, el gobierno toma más y más control sobre lo que los médicos y los hospitales pueden hacer y cómo lo hacen. Ese es el estado en el que estamos hoy en cuanto a asistencia sanitaria
nazismo
Mises destruye los sofismas marxistas y sitúa lúcidamente la responsabilidad de los cárteles primero, del nacionalismo agresivo y la guerra más tarde y de la inflación, la Depresión y el nazismo finalmente, en la combinación de los idearios intervencionista, socialista y de nacionalismo económico. En la obra que reseñamos queda bien claro que no fueron las inherentes tendencias del capitalismo las que produjeron la concentración de la industria alemana, sino la Sozialpolitik (la Política Social de Bismarck). La legislación laboral, los privilegios sindicales y los aumentos de costes derivados de los seguros sociales situaron los costes laborales a los que tenían que hacer frente las empresas alemanas a un nivel demasiado alto para poder competir en los mercados internacionales. Para un país exportador de productos manufacturados como Alemania, tal situación se convertía en enormemente peligrosa al ser susceptible de crear a la vez un fuerte desempleo laboral y la carencia de recursos económicos y divisas con los que adquirir las imprescindibles importaciones de primeras materias y alimentos. En este contexto, el gobierno de Bismarck optó por promover la cartelización de la industria alemana, así como la creación de monopolios públicos como los del carbón y la potasa. La combinación de cárteles y monopolios con altos aranceles proteccionistas tenía por objeto permitir a la industria alemana la discriminación de precios. De este modo era posible cargar precios superiores de monopolio en un mercado interior sobreprotegido, en el que había desaparecido la competencia, y vender por debajo de los costes reales en el extranjero. Con ello la legislación social la acababan pagando en realidad a través de unos precios más altos y una menor competencia, los mismos consumidores alemanes.
Von Mises nos explica que el defensor más representativo del neo-proteccionismo alemán fue Adolf Wagner. Éste venía sosteniendo que todos los países que exportaban materias primas y alimentos acabarían teniendo interés en desarrollar sus industrias nacionales.
Siguiendo a Wagner los políticos nacionalistas alemanes llegaron a la conclusión de que era necesario construir una gran flota para dominar el mar y supuestamente el comercio internacional. El proyecto pangermanista proyectaba reunir bajo un gran imperio a todos los alemanes de origen –entre los que se incluían flamencos, holandeses, eslovenos, eslovacos, austriacos y germano-suizos-, extender el imperio colonial por África (Marruecos, Camerún, el Congo belga, Tanzania, Namibia), por Asía con las colonias holandesas de Java y Borneo e incluso por América, creando en el sur de Brasil una colonia germana con los grandes asentamientos de alemanes que ya existían. Von Mises nos explica que Alemania no se embarcó en el proteccionismo y en la autarquía para poder hacer la guerra. Por el contrario, la guerra tenía que ser el corolario lógico de la deseada autosuficiencia. El intervencionismo económico es incompatible con el libre comercio internacional. Necesita de la autarquía si aspira a que sean las decisiones políticas y no el libre mercado las que conduzcan la economía. Fueron los socialistas de cátedra como Schmöller, Wagner y Sering los que convirtieron al pueblo alemán al pangermanismo belicista.
Los nazis acabaron conquistando el apoyo de la mayoría de los alemanes (clase obrera incluida). al presentarse con un programa tan popular como decidido, Los judíos sirvieron como chivo expiatorio tanto de la derrota en la guerra como de la crisis económica. Además al prometer a los tenderos, a los abogados, a los médicos, etc., la eliminación de los competidores judíos los nazis dispararon la codicia de mucha gente y supieron capitalizar el odio y el resentimiento contra una minoría fácilmente identificable.
Von Mises nos explica que el defensor más representativo del neo-proteccionismo alemán fue Adolf Wagner. Éste venía sosteniendo que todos los países que exportaban materias primas y alimentos acabarían teniendo interés en desarrollar sus industrias nacionales.
Siguiendo a Wagner los políticos nacionalistas alemanes llegaron a la conclusión de que era necesario construir una gran flota para dominar el mar y supuestamente el comercio internacional. El proyecto pangermanista proyectaba reunir bajo un gran imperio a todos los alemanes de origen –entre los que se incluían flamencos, holandeses, eslovenos, eslovacos, austriacos y germano-suizos-, extender el imperio colonial por África (Marruecos, Camerún, el Congo belga, Tanzania, Namibia), por Asía con las colonias holandesas de Java y Borneo e incluso por América, creando en el sur de Brasil una colonia germana con los grandes asentamientos de alemanes que ya existían. Von Mises nos explica que Alemania no se embarcó en el proteccionismo y en la autarquía para poder hacer la guerra. Por el contrario, la guerra tenía que ser el corolario lógico de la deseada autosuficiencia. El intervencionismo económico es incompatible con el libre comercio internacional. Necesita de la autarquía si aspira a que sean las decisiones políticas y no el libre mercado las que conduzcan la economía. Fueron los socialistas de cátedra como Schmöller, Wagner y Sering los que convirtieron al pueblo alemán al pangermanismo belicista.
Los nazis acabaron conquistando el apoyo de la mayoría de los alemanes (clase obrera incluida). al presentarse con un programa tan popular como decidido, Los judíos sirvieron como chivo expiatorio tanto de la derrota en la guerra como de la crisis económica. Además al prometer a los tenderos, a los abogados, a los médicos, etc., la eliminación de los competidores judíos los nazis dispararon la codicia de mucha gente y supieron capitalizar el odio y el resentimiento contra una minoría fácilmente identificable.
comunismo
El colectivismo y la represión al ego
El altruismo universal abstracto contra el altruismo selectivo espontáneo
La desaparición de los estímulos materiales como recompensa a los esfuerzos
La falsa solidaridad colectiva y el debilitamiento del “bien común”
La ruptura de los lazos familiares
Las instituciones estabularias
Del ciudadano indefenso al ciudadano parásito
El miedo como elemento de coacción y la mentira como su consecuencia
La desaparición de la tensión competitiva
Supresion de libertades
El altruismo universal abstracto contra el altruismo selectivo espontáneo
La desaparición de los estímulos materiales como recompensa a los esfuerzos
La falsa solidaridad colectiva y el debilitamiento del “bien común”
La ruptura de los lazos familiares
Las instituciones estabularias
Del ciudadano indefenso al ciudadano parásito
El miedo como elemento de coacción y la mentira como su consecuencia
La desaparición de la tensión competitiva
Supresion de libertades
martes, 9 de septiembre de 2008
rousseu
en que se denunciaba las perversas consecuencias de la propiedad privada y causa de toda desigualdad, injusticia, guerra o asesinato.
El contrato social: El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado.
"El Contrato social (1762)"
Aceptó en ella que el buen salvaje no era el estadio mejor para el hombre (vaya hombre, ¡qué avance!) y que lo importante era llegar a determinar el bien común del pueblo y, así, armonizar los asuntos de los hombres. Para ello el hombre natural debió enajenar en un prístino contrato todos sus derechos naturales a favor de la Voluntad general que se los devolvería multiplicados y mejorados en forma de derechos civiles. El hombre, participando de en la infalible Voluntad general, acoplándose a ella, se hacía libre porque "se obedecía a sí mismo" (y si no se acoplaba era que no conocía el "bien propio" y sería obligado a ello; constreñido a ser libre según los designios de la recta Voluntad general). Cualquier totalitarismo (no sólo el democrático) puede perfectamente abrevar aquí. A partir del contrato social de Rousseau, la Voluntad general, como justificadora de regulaciones de todo el ámbito de la acción humana y fuente única del derecho, no tendría ya límites en manos de los modernos gobernantes.
platon
El tirano es un dictador común, que no tiene ninguna filosofía o idea de justicia absoluta y, por tanto, gobierna para perpetuarse y aprovecharse de su posición en beneficio propio. El filósofo-rey platónico, por el contrario, tiene una idea muy clara de su función en la historia y de la necesaria salvación espiritual de su pueblo para sacarlo de la degeneración en que se encuentra. Este tipo de gobernante ha de gobernar con una autoridad absoluta que es verdaderamente letal para su pueblo. Propondrá y dispondrá de su pueblo según sus preferencias subjetivas (de justicia total u otras ilusiones) y podrá cometer tranquilamente los más grandes crímenes en beneficio de la comunidad, pues él conoce lo que mejor le conviene a dicha sociedad (sin cubrir, por descontado las verdaderas necesidades de sus súbditos) y nada le detendrá en dicho empeño. El esquema del rey-filósofo y sus auxiliares podría encajar perfectamente en el esquema de un Führer, un Stalin o un Robespierre y los miembros fieles y disciplinados de su partido.una identificación de la suerte del estado (la polis) con la suerte de su clase dirigente. Y para ello debería establecerse una rígida división de clases, una férrea educación y una vida comunitaria impuesta entre los llamados a gobernar (rey-filósofo y sus auxiliares junto a los guardianes), a modo de lo que acontecía en Esparta, para que no hubiera disensiones entre ellos y para tener bien controlada al resto de la comunidad. El Estado debía ser autosuficiente y no permitir su corrupción por la llegada de ideas y costumbres del exterior.
cuando Platón nos habla de justicia, no quiere decir, ni por casualidad, lo mismo que para el común de los mortales, esto es, equidad o igualdad en el tratamiento de un individuo. La justicia era para Platón aquello que mantenía al Estado en su pretendida situación de óptima e inamovible pureza.
su vision sobre la epistemologia, justicia, virtud, politica, educacion, familia y militarismo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
